Ángel Santiesteban: ‘El régimen está en su fase terminal’

por Jorge Olivera

El escritor Ángel Santiesteban sostiene que ser escritor independiente en Cuba continúa siendo un oficio peligroso. Lo afirma porque estuvo más de 2 años tras las rejas (2013-2015), por su postura contestataria, aunque el régimen utilizó una serie de delitos comunes para incriminarlo.

La condena fue de 5 años, pero la presión internacional obró a su favor.

Desde que abrió el blog Los hijos que nadie quiso, en el 2008, fue declarado persona non grata en las instituciones literarias del país.

Más allá de la marginación, el acoso y las posibilidades de volver a la cárcel, Santiesteban permanece en Cuba. Tiene varios libros inéditos y trabaja en otros con la pasión y la excelencia que le caracteriza.

Entre los premios recibidos en su larga carrera literaria como narrador destacan Dichosos los que lloran (premio Casa de las Américas, 2006), El verano en que Dios dormía (premio internacional Frank Kafka de Novelas de Gaveta; 2013) y El regreso de Mambrú (premio Reinaldo Arenas, 2016), entre otros.

Recientemente estuvo a punto de frustrarse un viaje a Argentina, por causas relacionadas con su oposición a la dictadura de partido único con más de seis décadas en el poder.En medio de la confusión, encontró una alternativa y en unas semanas podrá estar en la tierra de Borges y Sábato.

Jorge Olivera Castillo– ¿Pudieras contar los detalles del viaje casi frustrado?

Ángel Santiesteban Prats– Te cuento que fue una invitación de una universidad. Es parte de un programa internacional de dos meses de duración.

En principio, ellos contactaron con algunos miembros la Sociedad Argentina de Escritores (SADE) con la idea de alquilar un espacio para las presentaciones, pero al ver ni nombre en el programa y comunicárselo al presidente de la referida entidad se congelaron las posibilidades. Incluso, uno de los profesores que dirigen este proyecto me dijo que una integrante del gremio de escritores le había comunicado que me pasaría algo malo si definitivamente viajaba a Buenos Aires.

Ha habido muchas trabas, pero voy a poder viajar. En realidad, no tengo muchos detalles del asunto, pero me han dicho que mi asistencia está garantizada. Veremos a ver qué sucede. 

Todo indica que las presiones han sido fuertes desde La Habana para evitar mi presencia allí.

La izquierda argentina siempre ha estado muy identificada con el castrismo y aunque exista un gobierno de centro derecha, ellos tienen mucha influencia, sobre todo en los espacios académicos.

JOC- ¿Qué piensas de la represión contra los periodistas, escritores y artistas independientes?

ASP- Cada vez es peor, entre los últimos eventos represivos está el caso del laureado escritor Jorge Ángel Pérez, que el día 4 de este mes lo sacaron esposado de su casa rumbo a una estación de la policía. Un vecino que se identificó como agente de la policía política le dijo literalmente a la madre, una anciana enferma, que iba a matar a Jorge Ángel.

Escribir textos periodísticos en Cubanet, el espacio digital, con sede en Miami, dedicado a difundir el trabajo de los comunicadores independientes, es una de las causas de estos atropellos. En diciembre pasado su casa fue atacada a botellazos por un delincuente del barrio. La seguridad del Estado se vale de estas personas para amedrentar a quienes se salen del redil. También está el caso del director de la revista La Hora de Cuba, Henry Constantín que recientemente fue amenazado por un criminal armado con un machete. Son decenas de escritores y artistas sometidos, semana tras semana, a todo tipo de abusos por parte de las fuerzas represivas.

JOC- En Cuba existe una filial del PEN Club de Londres, presidido por Antón Arrufat. ¿Se ha pronunciado esta organización contra los constantes episodios de violencia y amenazas contra periodistas, escritores y artistas?

ASP- No tiene sentido que se haya establecido un PEN en Cuba. Es una burla que bajo una dictadura se haya procedido a abrir un capítulo de la referida organización que debe velar por el respeto a la libertad de expresión y denunciar al mundo el uso de la fuerza gubernamental contra periodistas, escritores y artistas.

Lamentablemente, callan ante el dolor de quienes han tenido el valor de saltarse las barreras de la doble moral y los cínicos acomodos.

Cuando estaba preso, me propusieron pertenecer al PEN, pero les dije que si iba a funcionar como un apéndice de la oficialista Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), no me interesaba.

Sería iluso esperar algo más que esos silencios cómplices y cobardes de quienes tienen la responsabilidad de hacer lo contrario.

En la pasada feria del libro de Miami, pude entrevistarme con la actual presidente del PEN Internacional, Jennifer Clement y le manifesté mi desacuerdo con el PEN que existe dentro de la Isla, por las razones explicadas.

JOC- ¿Pudieras darme un breve diagnóstico de la cultura en Cuba?

ASP- La cultura nacional sigue atenazada por la ideología de ordeno y mando. Nada puede avanzar bajo esas coordenadas. Vivimos un largo período de estancamiento o más bien de involución que tendrá serias repercusiones en el futuro. Gobernar el país como si fuera un centro penitenciario o en el mejor de los casos, como una hacienda particular ha sido un desastre. En esos contextos, la mediocridad está garantizada. El socialismo criollo es marxista y kafkiano. Es por eso que mucha gente alrededor del mundo les cuesta comprender como funciona.

JOC- ¿Tienes esperanza en que la transición a la democracia deje de ser una idea para convertirse en un hecho tangible?

ASP- Soy optimista. El régimen está en su fase terminal. En un lustro el castrismo será historia. Imagino a los cubanos preguntándose: ¿cómo pudimos soportar tantos años de carencias y desesperanzas? 

JOC- En una sociedad en que el miedo se ha instalado con inusitada fuerza a partir de un diseño de control social que combina impunidad en el uso de la fuerza, manipulación mediática y adoctrinamiento, te pregunto: ¿Tienes o has tenido miedo?

ASP-El miedo es una manifestación natural del ser humano. A veces lo siento, pero termino dominándolo. En realidad, mi mayor temor es ser catalogado como un cobarde, en este caso por no haber hecho nada frente a un gobierno que criminalizó el ejercicio de los derechos humanos. Será una enorme satisfacción ser recordado como un escritor que se opuso frontalmente a una dictadura.        

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