Batalla de gallos en Cuba pone glamour en el Hip Hop

por Yania Suárez Calleyro

Yania Suárez

Regresó la Red Bull oficialmente con su Batalla de gallos a Cuba y lo ha hecho por todo lo alto: con parafernalia de escenografía, luces, bares, jurado y animador internacionales de prestigio. Este acontecimiento no ha dejado de preocupar a algunos, que interpretan en él señales de un cambio que ha operado y está operando en el Hip Hop de la isla.

El certamen, que ocurre a manera de controversia todos los años para celebrar la destreza verbal entre cultivadores del Hip Hop, es la mayor competición internacional de su tipo en Latinoamérica. Hacía diez años se había suspendido en Cuba, desde que ganó famosamente “El B” de “Los aldeanos” por segunda vez y le negaron el permiso de salida. Pero en 2016 la Red Bull comenzó a colaborar con un proyecto de la AHS llamado “Potaje Urbano” y ahora aparecen de la mano de la Agencia cubana de Rap con su competición autónoma.

Dos desconocidos:

De la contienda del pasado jueves se puede decir que fue una noche de sorpresas, con la revelación de talentos emergentes del Free Style y de un espectáculo armonioso y profesional, como no suele pasar en las producciones de rap locales en absoluto. Los favoritos eran David “El Ciudadano”, compositor de obra conocida en el movimiento de Hip Hop y ganador de la justa de la AHS en 2016, y Abdel Asís “El Tanque”, rapero también, de Santa Clara, vencedor en 2017 de la competencia.

Los dos, “El Ciudadano” y “El Tanque”, subieron a la tarima con exceso de confianza, como quien cree que la improvisación no necesita escuela, y ninguno pudo pronosticar lo que venía: un joven de La Habana que se hace llamar “MC Tito” desconcertó al primero, que lució protestón y molesto mientras escuchaba los golpes (bajos, un par de veces) de su contrincante. “El Tanque” tuvo que vérselas con “DRC MC”, quien lo superó en ingenio y carisma con facilidad, aunque luego quedó tercero en la contienda, derrotado por el vencedor de todos.

“Yeriko”, de Holguin, y “MC Tito”, de La Habana, fueron quienes disputaron el primer lugar. Iba con ventaja el habanero, pero perdió el control y comenzó con titubeos que acabaron demostrando la supremacía de Yeriko. Será este joven quien represente entonces a Cuba en la final internacional que tendrá lugar en Argentina.

Someramente puede decirse que este año fue rasgo principal de la justa el tener un mayor número de “freestyleros” (improvisadores) que de raperos, lo cual la apareja con la tendencia internacional. También el hecho de que estos improvisadores tengan una carrera incipiente.

¿Raperos en el Bretch?

Las Batallas de Gallos de la Red Bull empezaron en Cuba en 2006 cuando el Hip Hop vivía sus mejores momentos con raperos insumisos, como aquellos de “La aldea”, “La Comisión depuradora”, etc. Se trataba de compositores que defendían su abolengo contestatario y no gustaban a las autoridades, quienes negaron el permiso de salida dos veces al ganador de 2007 y 2008, “El B”, y presionaron hasta que se suspendió el evento. Hoy regresa la Batalla en complicidad con la Agencia cubana del Rap, el Instituto de la música y el Ministerio de cultura. “Hoy el Rap no es lo mismo” se suele escuchar entre los aficionados al “movimiento”, que lamentan el éxodo de sus principales figuras y el amansamiento en general de las aguas. Sin dudas, para el conocedor de la índole subterránea del género en Cuba, es muy extraño ver que las puertas de un teatro canónico como el Bertolt Bretch se abren para el Hip Hop y hasta de la Televisión cubana los filma, como ha ocurrido con este evento.

Para Soandry del Rio, rapero y coordinador del legendario concurso “Puños arriba”, estamos viendo los primeros frutos de un plan a largo plazo que ha tenido como objetivo apagar el fuego contestatario del rap en Cuba. “El movimiento de Rap en Cuba se ha vuelto muy oficialista, nos dice, quitaron del medio a los recalcitrantes y ahora están cantando baladas, canciones de amor…” . De manera que sospecha no sólo del glamour y la aceptación institucional del presente evento, sino que lo relaciona con un intento anterior de rescatar el Festival de Alamar (fallido, pero con apoyo oficial) y otros signos. “Es un buen momento para ellos [las autoridades], deduce Soandry, que tratan de retomar la cultura del Rap según sus intereses”, y lamenta: “Ahorita los veras cantando en la tribuna antiimperialista”.

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